En nuestra búsqueda de alternativas ecológicas a las pajitas de plástico, probamos y comparamos muchas otras opciones como el bambú, el acero inoxidable y la silicona. Nos decidimos claramente por el vidrio.
Porque es reutilizable, sostenible, higiénico, fácil de limpiar y de un estilo atemporal.


Diseño, función y tacto
La decisión de apostar por el vidrio se tomó enseguida. Pero HALM no debía ser simplemente una pajita de vidrio, sino un producto en el que diseño, función y tacto encajaran a la perfección.
Por eso miles de hosteleros confían plenamente en HALM, porque saben que pueden contar con su alta calidad. Utilizan nuestras pajitas de vidrio a diario en sus cafeterías, hoteles, bares y restaurantes, y demuestran así su resistencia.

Extremadamente resistente, extremadamente bueno
Para garantizar que puedas usar tu pajita durante mucho tiempo, HALM utiliza exclusivamente vidrio de calidad extremadamente resistente, fabricado en Alemania. La seguridad es la máxima prioridad en nuestro elaborado proceso de fabricación. Desde la producción del vidrio en bruto, pasando por el corte y el fundido de los bordes, hasta el “recocido” en el horno: no omitimos nada para convertir nuestras pajitas en objetos cotidianos robustos.
Por cierto, para el procesamiento del vidrio utilizamos energía solar. Y, por último, nuestro doble control de calidad garantiza que cada pajita sea un producto impecable de la máxima calidad.

Un detalle que llama la atención en el vaso
Para garantizar la gran resistencia de nuestras pajitas, hemos optado por un vidrio de pared gruesa que guarda una proporción físicamente favorable con el diámetro interior.
De paso, esta combinación especial consigue una estética armoniosa en el vaso, ya que corresponde exactamente a la “proporción áurea”. Como es sabido, ya la utilizaba Da Vinci para dar armonía a su arte. Aunque seguramente no podamos competir con la Mona Lisa, nuestras pajitas son una y otra vez el centro de todas las miradas en el vaso.

El efecto HALM
La agradable sensación en la boca de nuestras pajitas se debe, además de a la elección del diámetro adecuado, a un cuidado fundido de los bordes. No es de extrañar que nadie quiera volver a beber con otra pajita después de haber sentido la sensación HALM.
Hemos probado todos los tamaños y con HALM tienes ahora la solución ideal. Las pajitas de vidrio HALM tienen un diámetro interior de 6mm y un diámetro exterior de 9mm.

Libre de sustancias tóxicas
A diferencia del plástico, nuestras pajitas no contienen sustancias nocivas. Nuestro vidrio no lleva ningún tóxico químico, no contiene plomo y es libre de BPA. Nuestras pajitas están disponibles transparentes o en distintos colores.
Para limpiar nuestras pajitas de vidrio, basta con meterlas en el lavavajillas. Fuera de casa puedes usar nuestro cepillo, que siempre incluimos gratis.

Sorber al más alto nivel
¿Tienes la costumbre de morder las pajitas? Con las nuestras se te pasarán las ganas enseguida. Y si tú o tu peque no podéis resistiros alguna vez: tranquilidad, HALM sigue intacta, garantizado.
HALM es para todos: cualquier niño que ya beba en vaso puede usar HALM sin problema. Por eso recomendamos HALM para niños a partir de tres años. Nuestras pajitas curvadas son las favoritas de los niños.

HALM es para todos
HALM es tu amigo, tengas sed de lo que tengas. Con nuestras muchas longitudes y versiones, desde las minipajitas cortas de 10cm hasta las megapajitas de vidrio curvadas de 30cm.
Además, puedes disfrutar tanto de un té helado como de un latte caliente, porque nuestro vidrio resiste temperaturas de -40 a +200 grados.
Por cierto, una ventaja añadida es que HALM también se puede usar de maravilla como removedor de cócteles. Y si bebes algo con burbujas, HALM, a diferencia del plástico, no sale flotando enseguida, sino que se queda en su sitio.
El final es solo el principio
La circularidad es importante para nosotros. Creemos en productos reutilizables y que al final de su vida útil puedan reciclarse. ¿Que eso es evidente tratándose de vidrio? ¡Ni mucho menos! Muchos fabricantes utilizan vidrio de borosilicato. Si una pajita de vidrio de este tipo se rompe, no puede tirarse sin más al contenedor de vidrio, porque el punto de fusión de este vidrio es demasiado alto. HALM prescinde del borosilicato y de las pinturas a base de petróleo. Así, en el raro caso de rotura, nuestro vidrio puede reciclarse por completo sin pérdida de calidad y reutilizarse. Así funciona una economía circular que cuida los recursos.
¡Lo damos todo por la mejor pajita del mundo!






